El algoritmo de YouTube marcó por error los cortos de stop-motion de Marie Hart y Peter Heacock como contenido generado por inteligencia artificial. Esto provocó la desmonetización de su canal, pero la situación se convirtió en un punto de inflexión para la pareja de Filadelfia. Su personaje, una pequeña abuela coreana inspirada en la excéntrica madre de Hart, pasó de tener una audiencia de nicho a acumular millones de visitas en TikTok, YouTube e Instagram.
El error del algoritmo que impulsó a los creadores 🤖
El sistema de moderación de YouTube emplea modelos de machine learning para detectar contenido generado por IA, pero en este caso falló al identificar animación cuadro por cuadro como material sintético. La pareja usó técnicas tradicionales de stop-motion con muñecos y decorados físicos, un proceso artesanal que requiere horas de trabajo por segundo de video. La desmonetización forzó a los creadores a apelar la decisión, lo que coincidió con un aumento repentino de tráfico en sus plataformas. El algoritmo penalizó el contenido auténtico mientras el público lo recompensaba.
La abuela que venció a la máquina 🏆
Resulta que la mejor publicidad para un creador es que un algoritmo lo acuse de ser una IA. Marie y Peter pasaron de ser unos desconocidos haciendo muñecos de plastilina a tener millones de visitas, todo gracias a que YouTube confundió su trabajo manual con un prompt de Midjourney. La abuela coreana, que antes solo hacía reír a los amigos de la familia, ahora es más famosa que la mayoría de influencers generados por ordenador. Si el algoritmo quiere seguir así, que empiece a acusar a más animadores independientes.