Yutaka Yamamoto, apodado Yamakan, es uno de esos nombres que dividen opiniones en el anime. Ex-miembro de Kyoto Animation, su salida fue tan polémica como su carácter. Sin embargo, su ojo para la estética pop y la coreografía de idols es innegable. Desde el caos de Fractale hasta la sátira de Wake Up, Girls!, su obra es un testimonio de talento visual y conflicto constante.
El motor técnico de la coreografía idol: del dibujo a mano al ritmo digital 🎵
Yamakan desarrolló un flujo de trabajo donde la animación tradicional se sincroniza con el motion capture básico para capturar la fluidez del baile idol. En Wake Up, Girls!, priorizó el layout manual sobre CGI pulido, buscando imperfecciones que dieran vida a los movimientos. Su método exigía storyboards milimétricos y una edición de sonido que marcara cada beat, una técnica que pocos estudios replican por su alto coste de producción.
El arte de cabrear a todo el mundo mientras dibujas bien 🔥
Lo mejor de Yamakan es que, tras insultar a su público o a sus productores, dejaba secuencias de baile tan vibrantes que uno olvidaba el drama. Es como ese amigo que te grita por perder las llaves y luego te prepara el café perfecto. Su legado no es la paz, sino la certeza de que, para hacer bailar a unas chicas de anime, a veces hay que prender fuego a todo lo demás.