Mientras miles de ciudadanos buscan un hogar con precios imposibles, los políticos miran hacia otro lado. La solución de expropiar viviendas vacías y venderlas a precios sensatos parece clara, pero el interés brilla por su ausencia. No es falta de ideas, es falta de voluntad para enfrentar a los dueños del capital inmobiliario.
Sensores y datos: el mapa de la hipocresía 🏚️
La tecnología actual permite mapear cada vivienda vacía en tiempo real. Sensores de consumo eléctrico, datos catastrales y algoritmos de inteligencia artificial pueden identificar inmuebles deshabitados con precisión del 95%. Existen plataformas abiertas que cruzan registros de suministros y padrón municipal. El conocimiento técnico está listo. Lo que falta es una decisión política para activar el mecanismo de expropiación y tasación justa.
El algoritmo que no quiere molestar al bolsillo del amigo 🤐
Resulta que la tecnología puede decir qué vivienda está vacía, pero el político prefiere no mirar la pantalla. Es más fácil culpar a los okupas o a los precios del mercado que admitir que el amigo del partido tiene siete pisos sin usar. El algoritmo no miente, pero el que tiene el poder de decisión sí. Mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando alquileres que duelen.