La planta Villeta, en Paraguay, apuesta por un modelo que evita la dependencia del gas natural y sortea el conflicto geopolítico del Estrecho de Ormuz. Su objetivo es producir fertilizantes para la seguridad alimentaria global usando recursos locales y renovables. Una alternativa directa a las rutas tradicionales de suministro.
Electrólisis y biomasa para reemplazar el gas ruso ⚡
La tecnología clave es la electrólisis para obtener hidrógeno verde, combinada con biomasa como fuente de carbono. Se evita así el reformado de metano, proceso típico que usa gas natural. El amoníaco resultante sirve como base para fertilizantes nitrogenados. El sistema reduce la huella de carbono y elimina la exposición a las fluctuaciones del mercado del gas y a los bloqueos en el golfo Pérsico.
Adiós a los jeques, hola a la mandioca 🌱
Mientras medio mundo reza por que ningún dron iraní moleste a los petroleros, Villeta usa lo que tiene a mano: agua, electricidad de represas y restos de mandioca. Sin necesidad de arriesgar el cuello en el Estrecho de Ormuz. El plan es tan sensato que casi parece un chiste: fabricar abono sin depender de quien pueda cerrar el grifo del gas.