Una veterinaria de 33 años, empleada en la Unión Agrícola de Hyogo, fue reconocida como víctima de karoshi (muerte por exceso de trabajo) tras fallecer en agosto de 2023. Sus abogados confirmaron que acumuló al menos 97 horas extra en un mes, duplicando las del mes anterior. La Inspección de Normas Laborales de Awaji descubrió que las horas reales eran 150 más de lo declarado, rastreadas mediante el uso de su computadora.
El registro digital como prueba de una jornada letal 💻
La tecnología de monitoreo informático permitió a los inspectores calcular las horas reales trabajadas, revelando una discrepancia de 150 horas no registradas oficialmente. La veterinaria atendía hasta 69 animales al día en una clínica y 21 en otra, lo que sugiere una carga laboral insostenible. Este caso evidencia cómo los sistemas de rastreo digital pueden exponer prácticas laborales ocultas, aunque su uso posterior para prevenir abusos sigue siendo un desafío en entornos con alta demanda de personal.
69 perros al día: la receta perfecta para un infarto 🐾
Atender 69 animales en una clínica y 21 en otra no es un récord de velocidad veterinaria, es una sentencia de muerte laboral. La pobre mujer tenía más pacientes que un hospital de campaña y menos descanso que un gato en una lavadora. Lo irónico es que mientras ella cuidaba de perros y gatos, nadie cuidó de ella. Al menos ahora descansa, aunque seguro que hasta en el cielo le exigen horas extra de ladridos.