El reactor número 2 de la central nuclear de Onagawa será detenido para una inspección preventiva tras la detección de vapor radiactivo en el edificio de turbinas. Las mediciones indican que la radiactividad en el agua acumulada es una milésima parte del umbral de notificación gubernamental, lo que ha motivado una revisión de seguridad para descartar posibles fugas en el sistema.
Radiación baja pero revisión técnica obligada 🛠️
Aunque los niveles de radiactividad detectados son mínimos, las autoridades han optado por una parada técnica para verificar la integridad de las tuberías y válvulas del sistema de turbinas. La inspección incluirá análisis de corrosión y pruebas de presión en los componentes afectados. Este procedimiento estándar busca garantizar que no existan microfisuras que puedan evolucionar a fugas mayores, siguiendo protocolos de seguridad nuclear establecidos tras Fukushima.
El vapor que no asusta a nadie, pero para el reactor 😅
La central de Onagawa ha decidido tomarse unas vacaciones forzadas porque su agua de turbinas decidió emitir un leve suspiro radiactivo. Con niveles mil veces menores al límite legal, más que una fuga parece que al reactor le dio un ataque de estrés y pidió un chequeo. Mientras tanto, los trabajadores buscarán si el fantasma de Chernóbil dejó alguna nota de broma en las tuberías.