Un desarrollador independiente ha conseguido que la PS5 ejecute títulos de PS3 de manera nativa, demostrando que la consola posee la capacidad técnica para hacerlo. Este avance reabre el debate sobre la ausencia de retrocompatibilidad oficial. Mientras Sony justifica la falta de soporte por la compleja arquitectura Cell de PS3, este logro, alcanzado sin recursos corporativos, debilita ese argumento y sugiere que la decisión responde más a intereses económicos que a limitaciones técnicas.
La complejidad de Cell ya no es excusa frente a un logro casero 🎮
El trabajo del desarrollador se basa en un emulador personalizado que sortea las barreras del procesador Cell de PS3, conocido por su diseño asimétrico. Logra traducir las instrucciones del hardware original a la arquitectura x86 de PS5 sin depender de servicios en la nube ni recompilaciones masivas. El rendimiento obtenido es funcional, aunque no perfecto, lo que prueba que el obstáculo principal no es técnico, sino de recursos. Si un aficionado puede hacerlo, una compañía con ingenieros dedicados podría optimizarlo sin gran dificultad.
Sony: si no puedes con Cell, cobra por el café ☕
Ahora resulta que el milagro de la retrocompatibilidad lo hace un usuario con más tiempo que ganas, mientras Sony sigue vendiendo la misma excusa de siempre: que la PS3 es muy complicada. Claro, tan complicada que prefieren que pagues suscripción para jugar tus viejos títulos. Es como si tu mecánico te dijera que no puede arreglar tu coche, pero te ofrece alquilarle uno similar cada mes. Menos mal que los aficionados no entienden de excusas, solo de código.