El fin de semana, Kiev sufrió un ataque combinado con misiles balísticos, de crucero y drones de largo alcance. Estos bombardeos híbridos, cada vez más frecuentes, no son aleatorios. Detrás de esta ofensiva se encuentra una red logística rusa que ha logrado sostener y aumentar la producción de armamento, pese a las sanciones. La pregunta clave es cómo mantienen el ritmo.
La cadena de suministro que desafía las sanciones 🔗
La producción rusa de drones Shahed y misiles Kh-101 se ha sostenido gracias a la importación paralela de microchips y componentes occidentales a través de terceros países. Estos elementos, esenciales para sistemas de navegación y guiado, llegan vía rutas que sortean los controles. Además, la industria local ha adaptado líneas de ensamblaje para fabricar versiones simplificadas, priorizando cantidad sobre precisión, lo que explica la frecuencia de los ataques.
La fábrica de sueños rotos funciona a toda máquina 🛠️
Parece que en Rusia han descubierto que si no puedes comprar un dron de alta gama, construyes uno con piezas de lavadora y lo llamas arma de precisión. La logística no falla: mientras los civiles ucranianos corren a refugios, los ingenieros rusos celebran haber superado su cuota mensual de chatarra voladora. Eso sí, los manuales de instrucciones deben ser un chiste.