Una visitante asturiana ha provocado un intenso debate en redes sociales al mostrar la cuenta del emblemático Bar Bosch de Palma. En el vídeo, compara el precio de un llonguet de sobrassada con queso de Mahón y unas gildas, que en Gijón le cuestan dos euros, frente a los ocho que pagó en el local mallorquín. La diferencia ha generado asombro y críticas entre los usuarios.
El algoritmo de precios dinámicos en hostelería turística 🤖
La disparidad de precios entre regiones no es casual. Los sistemas de fijación de precios en bares de alta rotación, como el Bar Bosch, suelen basarse en algoritmos que analizan la demanda turística, el coste logístico de ingredientes locales y el valor del suelo en zonas céntricas. Mientras que en Gijón la estructura de costes es más baja, en Palma el margen se ajusta a un perfil de cliente con mayor capacidad de gasto, usando datos históricos de ventas para maximizar ingresos por ticket medio.
El llonguet, una obra de arte que cotiza en Bolsa 📈
A este paso, el llonguet de sobrassada acabará siendo un activo financiero. Ocho euros por un bocado que en Asturias vale un café con leche y una sonrisa. Quizás el camarero incluía un código QR para seguir la trazabilidad del cerdo o un NFT del queso de Mahón. Lo que está claro es que, si la tendencia sigue, pedir una gilda será como comprar acciones: sabes que te van a clavar, pero al menos esperas que suba el valor del paladar.