El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra el Papa León, acusándolo de poner en riesgo a los católicos al no oponerse a que Irán posea armas nucleares. El mandatario considera que el líder religioso está siendo demasiado complaciente con Teherán, mientras que desde el Vaticano defienden el diálogo y la desnuclearización como camino posible.
El dilema técnico de la proliferación nuclear en Oriente Medio ☢️
Desde un punto de vista técnico, la posesión de armas nucleares por parte de Irán implicaría un cambio en el equilibrio regional. El enriquecimiento de uranio al 60% ya permite un salto cualitativo hacia el 90% necesario para un artefacto nuclear. Un misil con cabeza atómica iraní alteraría la disuasión actual, donde Israel mantiene la única capacidad nuclear no declarada de la zona. Los sistemas de defensa antimisiles como el David’s Sling o el THAAD verían su eficacia reducida ante un ataque coordinado.
Trump, el Papa y el misil que no saben dónde cae 🚀
La escena es digna de un culebrón geopolítico: Trump acusa al Papa de jugar con fuego nuclear mientras él mismo tuitea amenazas de fuego y furia. Quizá lo próximo sea ver al pontífice bendiciendo un misil balístico intercontinental o a Trump exigiéndole al Vaticano que instale un escudo antimisiles en la Basílica de San Pedro. Mientras tanto, los católicos iraníes, que son pocos pero devotos, rezan para que nadie apriete el botón rojo.