La directora Leyla Bouzid aborda en su nueva obra la historia de una joven lesbiana tunecina que, desde París, regresa a su país para el entierro de un tío. Allí presenta a su novia como su compañera de piso, un engaño que revela las capas de opresión que enfrentan: una cárcel personal, una familiar y una legal, donde la homosexualidad es delito.
El desarrollo de una identidad bajo capas de código binario 🧩
La película funciona como un sistema de capas superpuestas, similar a un código informático donde cada línea oculta la siguiente. La protagonista debe ejecutar un script social: negar su orientación (capa personal), evitar el rechazo familiar (capa de red) y esquivar la ley tunecina (capa de seguridad). Cada interacción es un parche temporal que no resuelve el error de base: un sistema operativo social que no reconoce su existencia.
El modo incógnito como política de estado 🕵️♀️
La solución técnica para la protagonista es simple: activar el modo incógnito vitalicio. Como cuando navegas y borras el historial, ella borra su identidad cada vez que cruza la frontera. El problema es que, a diferencia de Chrome, en Túnez no hay atajo de teclado para salir del armario sin que el antivirus familiar te detecte como amenaza.