Mientras el coche eléctrico acapara titulares, Toyota mantiene su apuesta por el hidrógeno con el Mirai. Este vehículo de pila de combustible convierte H2 en electricidad y solo expulsa vapor de agua. Sin embargo, la realidad del mercado y la infraestructura plantean dudas sobre su viabilidad real para el transporte ligero.
La compleja ingeniería del hidrógeno como combustible ⚙️
La producción de hidrógeno verde requiere electricidad para la electrólisis, un proceso que pierde energía en cada paso. Almacenarlo exige tanques criogénicos o de alta presión, lo que encarece el vehículo. Además, su transporte en camiones o tuberías es costoso y peligroso por su alta volatilidad. Por cada kilovatio usado, solo una fracción mueve las ruedas del Mirai.
El plan maestro: repostar en Marte antes que en tu barrio 🚀
Toyota parece diseñar el Mirai pensando en una red de hidrogeneras que aún no existe. Es como vender una cafetera que solo funciona si cultivas café en tu jardín. Mientras, los conductores de pila de combustible pasan más tiempo buscando dónde llenar el depósito que conduciendo. Por suerte, el vapor de agua al menos sirve para regar las plantas del vecino.