Towerborne llega con una propuesta visual que mezcla la estética de la pintura artesanal con la profundidad del 3D moderno. Sus fondos parecen sacados de un libro de cuentos fantásticos, pero todo funciona gracias al motor Unreal Engine 5. El resultado es un mundo que se siente vivo sin necesidad de recurrir a texturas hiperrealistas.
El proceso técnico tras la pincelada digital 🎨
Para lograr ese acabado pictórico, el equipo combina herramientas clásicas y modernas. Photoshop se usa para crear las texturas base y los detalles a mano alzada. Luego, 3ds Max modela los escenarios y personajes, mientras Unreal Engine 5 los ensambla con iluminación dinámica. El truco está en conservar la apariencia de acuarela sin sacrificar la fluidez de un juego de acción en tiempo real.
El día que el pincel digital se quedó sin batería ☕
Imagina a un artista con su tableta gráfica pasando ocho horas dibujando una hoja de árbol, solo para que el programador le diga: oye, necesitamos que se mueva con el viento. Así es el día a día de Towerborne. Por suerte, el motor aguanta el tirón, aunque seguro que más de una vez han tenido que rezar para que no pete el render. El arte se respeta, pero el café también.