El número 24 de The Ultimates pone punto final a la serie de Deniz Camp y Juan Frigeri. La atención se centra en She-Hulk, quien utiliza la radiación gamma para transformarse en una encarnación del trauma compartido. Su venganza resulta satisfactoria, dejando un impacto claro. Aunque el final de la serie es extraño, los personajes seguirán en Ultimate Endgame.
Radiación gamma como motor narrativo y técnico 💥
Camp emplea la radiación gamma no como simple poder, sino como un conducto para el trauma colectivo. She-Hulk absorbe el dolor ajeno y lo canaliza en una forma física, un concepto que Frigeri traduce con viñetas densas y rostros distorsionados. El desarrollo técnico evita explicaciones complejas y apuesta por la emoción visual. La transformación final es clara: el trauma deja de ser invisible para volverse un arma tangible.
Vengarse con rayos verdes y problemas de agenda 😅
She-Hulk se toma la venganza como quien va al supermercado un sábado: con determinación y sin dejar títere con cabeza. Eso sí, mientras ella canaliza el trauma compartido, los lectores se preguntan si alguien le avisó que la serie termina justo cuando se estaba poniendo buena. Pero bueno, para eso está Ultimate Endgame, que promete más caos y menos explicaciones.