La noche del partido en el Ibercaja Estadio dejó una estampa poco habitual. El Real Zaragoza optó por un autobús de Alsa en lugar del oficial para salir de incógnito, evitando a un grupo de radicales que esperaba para insultar a la plantilla. Al descubrir la maniobra, los seguidores corrieron tras el vehículo, obligando a la Policía Nacional a escoltarlo y realizar cargas para dispersar a los más exaltados.
Logística de seguridad: cómo se planifica una salida de emergencia 🚨
La operativa desplegada recuerda a los protocolos de evacuación de alto riesgo. El cambio de autobús y la salida por una puerta secundaria son medidas clásicas de seguridad, similares a las rutas alternativas en sistemas de transporte VIP. La escolta policial hasta la Ciudad Deportiva, que también fue blindada, muestra una coordinación entre el club y las fuerzas de seguridad. El uso de furgones para bloquear accesos y la dispersión controlada de grupos evita escaladas de violencia, aunque en esta ocasión fue necesaria la carga.
El autobús fantasma: un truco que no engañó a nadie 👻
La estrategia del autobús camuflado parecía sacada de una película de espías, pero los radicales tienen mejor olfato que un perro de caza. En cuanto el vehículo de Alsa asomó el morro, la carrera comenzó. Menos mal que la Policía llegó a tiempo, porque si llegan a alcanzarlo, igual pedían autógrafos con insultos. Al final, el autobús llegó sano y salvo, aunque el conductor seguro que pidió el plus de peligrosidad.