Las excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña, han revelado los primeros relieves de rostros humanos de la cultura tartésica. Este hallazgo, datado entre los siglos IX y V a.C., desmonta la vieja teoría de que Tartessos era una civilización anicónica. El enclave se consolida como un sitio clave para entender sus prácticas religiosas y su organización social.
El altar de Casas del Turuñuelo: un laboratorio arqueológico en 3D 🏛️
Los investigadores han documentado el altar con fotogrametría de alta resolución y escaneado láser, generando modelos tridimensionales que permiten estudiar cada detalle sin tocar la piedra. El análisis de residuos orgánicos mediante cromatografía y espectrometría de masas ha identificado restos de grasa animal y polen, indicando posibles rituales de libación. La datación por carbono-14 de los estratos asociados sitúa el altar en el siglo VI a.C., ofreciendo una cronología precisa para la secuencia de uso del espacio sagrado.
Confirmado: los tartessos no eran fans del arte abstracto 😂
Resulta que los tartessos, a los que algunos daban por místicos sin imágenes, esculpían caras como el que hace un selfie. El hallazgo prueba que su cultura visual era más compleja de lo que se pensaba. O sea, que mientras algunos historiadores teorizaban sobre su aniconismo, ellos estaban tallando retratos de perfil. La próxima campaña, con un poco de suerte, encontraremos sus perfiles de Tinder.