El presidente taiwanés, Lai Ching-te, aterrizó en Taipéi el martes tras visitar Eswatini, su único aliado en África. Durante el viaje, tres países -Seychelles, Mauricio y Madagascar- denegaron el permiso de sobrevuelo a su avión, según Taipéi debido a la presión china. Lai afirmó que Taiwán tiene derecho a relacionarse con el mundo.
Cómo la geopolítica redefine las rutas aéreas y la soberanía tecnológica ✈️
La denegación de sobrevuelo obligó a la aeronave presidencial a trazar una ruta alternativa, incrementando el tiempo de vuelo y el consumo de combustible. Este tipo de bloqueo aéreo es una táctica de presión geopolítica que afecta la logística de viajes oficiales. La capacidad de un país para negociar corredores aéreos depende de su red diplomática, algo que Taiwán enfrenta con aliados limitados en el tablero global.
El avión presidencial tuvo que pedir permiso hasta para ir al baño 😅
Parece que el avión de Lai necesitaba un pasaporte para cada nube que cruzaba. Tres países le cerraron el espacio aéreo como si fuera una discoteca exclusiva, y el piloto tuvo que hacer malabares con el GPS para no acabar sobrevolando un campo de golf. Al final, Lai llegó sano y salvo, aunque seguramente ahora sabe más de rutas alternativas que un conductor de Uber en hora punta.