Un equipo de investigadores ha descubierto una tablilla en la Isla de Pascua que podría aportar nuevas pistas sobre el origen del sistema de escritura rongo rongo, un sistema pictográfico de unos 400 caracteres aún no descifrado. El principal debate no es su significado, sino su origen, ya que se desconoce si fue creado de forma independiente por el pueblo Rapa Nui o si surgió tras el contacto con los europeos en el siglo XVII. Resolver esta cuestión sería clave para determinar si la escritura pudo desarrollarse de manera autóctona en la Polinesia y tendría importantes implicaciones para la historia de la escritura.
Análisis por carbono 14 para datar la antigüedad de los glifos 🧪
Los investigadores han sometido la tablilla a pruebas de datación por carbono 14 y análisis de pigmentos orgánicos. La clave está en determinar si los trazos fueron grabados antes de la llegada de los primeros navegantes europeos, hacia 1722. Si la madera y la tinta resultan ser anteriores a esa fecha, se reforzaría la hipótesis de un desarrollo independiente de la escritura en la Polinesia. El equipo también estudia la secuencia de los glifos mediante fotogrametría digital para identificar patrones repetitivos y posibles errores del tallador, lo que ayudaría a distinguir entre un sistema nativo y una copia tardía de escritura europea.
Los lingüistas, a la espera de que los glifos no digan solo recetas de pescado 😅
Mientras los científicos discuten si el rongo rongo nació en la isla o llegó con el primer barco europeo, los lingüistas contienen la respiración. Después de siglos de intentos fallidos, el temor es que la tablilla resulte ser una lista de la compra o un manual de instrucciones para construir moáis. Porque sería muy propio de la historia que, tras tanto misterio, el mensaje final sea algo así como gira a la izquierda en el volcán Rano Raraku y aparca detrás de la estatua más alta. El humor, al menos, no necesita descifrado.