El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reconocido abiertamente que el Brexit ha dañado la economía del Reino Unido. Tras la derrota en elecciones regionales, prometió ante su partido laborista un acercamiento a Europa. Citó un estudio de Stanford que estima una pérdida del 6 al 8% del PIB, calificando el proceso como un error que empobreció y debilitó al país.
El coste tecnológico de un divorcio mal gestionado 💻
La desconexión de la UE afectó directamente al sector tecnológico británico. La pérdida de acceso al mercado único y a programas de I+D como Horizon Europe frenó la inversión en startups y la colaboración en inteligencia artificial. Muchas empresas tecnológicas trasladaron sus sedes a Dublín o Ámsterdam. La burocracia aduanera encareció la importación de componentes, y la escasez de talento europeo ralentizó el desarrollo de infraestructuras digitales clave.
Recuperar el corazón de Europa: una operación a corazón abierto ❤️🩹
Starmer quiere volver a situar al Reino Unido en el corazón de Europa, pero el Brexit fue como una cirugía estética fallida: el paciente perdió peso (PIB) y ahora pide que le devuelvan la grasa perdida. Mientras tanto, Bruselas mira con recelo, y los británicos se preguntan si el próximo paso será pedir prestado el cargador del móvil de la UE.