En 2016, Star Trek Beyond aterrizó en cines con una taquilla global de 343 millones de dólares frente a un presupuesto de 185 millones, cifras que Paramount consideró insuficientes. Sin embargo, con el paso de los años, la cinta dirigida por Justin Lin ha escalado posiciones en el corazón de los fans, destacando por su respeto al espíritu original de la serie y un guion más cohesionado que sus predecesoras.
El motor warp narrativo que salvó a la Enterprise 🚀
Beyond resolvió el problema del exceso de efectos visuales vacíos que lastraba a Star Trek Into Darkness. Lin apostó por un ritmo de montaje más pausado para las escenas de diálogo, combinado con planos secuencia en combates espaciales que recordaban a las coreografías de la serie clásica. El diseño de la estación Yorktown demostró un uso inteligente de la gravedad artificial, mientras que el villano Krall ofrecía un conflicto ideológico sólido, alejándose de los clichés de venganza simplista.
Cuando el 50 aniversario casi queda en pantalla azul 🖖
Paramount celebró el 50 cumpleaños de la franquicia con una película que, según los ejecutivos, debía ser un blockbuster infalible. Pero el público prefirió ver la séptima entrega de Fast & Furious ese mismo verano. Irónicamente, el homenaje de Beyond a la serie original, con cameos del reparto clásico y la canción de Beastie Boys, terminó siendo más valorado por quienes crecieron con Kirk y Spock que por los adolescentes buscando explosiones. A veces, celebrar el pasado es un riesgo que no paga en taquilla, pero gana en legado.