El nuevo director del Festival Internacional de las Artes de Singapur, Tze Chien Chong, quiere que el certamen llegue a más gente. Su plan es sencillo: sacar las obras de las salas y colocarlas en espacios cotidianos como calles, centros comerciales y edificios públicos. La idea es que el teatro se cruce con el transeúnte sin que este tenga que comprar entrada ni buscar aparcamiento.
Logística escénica sobre asfalto y escaleras mecánicas 🎭
Integrar actuaciones en espacios no convencionales implica resolver problemas técnicos nuevos. Chong deberá coordinar sonido e iluminación en plazas abiertas, donde el ruido ambiente y la luz natural cambian constantemente. También habrá que gestionar permisos municipales, asegurar que el público no bloquee el tránsito y adaptar los montajes a superficies como escaleras mecánicas o pasillos de centro comercial. Cada función será un ejercicio de ingeniería urbana más que de dirección artística.
El teatro de guerrilla, ahora con aire acondicionado 🎪
La estrategia de Chong promete acercar el arte a quienes huyen de las butacas incómodas. Eso sí, ver a Hamlet improvisar entre un puesto de durian y una oferta de dos por uno en camisetas puede generar distracciones. El público local, experto en hacer cola para todo, quizá confunda la función con una promoción de telefonía móvil. Al menos, si la obra es un desastre, siempre se puede fingir que se está esperando el autobús.