Housemarque vuelve a la carga con Saros, un shooter en tercera persona que bebe directamente de Returnal pero con un enfoque más amable. La acción trepidante, la progresión roguelite y una atmósfera de horror cósmico inspirada en El Rey de Amarillo son sus señas de identidad. La novedad: un ciclo infernal para el protagonista que ahora permite respirar entre bioma y bioma.
Ciclos más cortos y progresión permanente: la técnica del alivio 🎮
El cambio más notable está en el diseño de sus partidas. Mientras Returnal exigía sesiones de 2 a 3 horas sin posibilidad de guardado, Saros introduce puntos de control por bioma y sistemas de progresión permanente que reducen cada ciclo a unos 30 minutos. Esto se traduce en una experiencia más digerible sin perder la tensión. Técnicamente, el motor gráfico mantiene el alto rendimiento y los efectos de partículas que caracterizan al estudio, aunque con una iluminación más densa y opresiva, acorde a su temática lovecraftiana.
Menos castigo, más pausa para el café ☕
Al final, Saros parece el hermano pequeño de Returnal que sí te deja ir al baño sin perder la partida. Los puristas del sufrimiento echarán de menos aquella sensación de que el juego te odiaba personalmente, pero el resto del mundo podrá disfrutar del horror cósmico sin tener que planificar su vida social en torno a un ciclo. Hasta los más torpes podrán morir con dignidad y en menos de media hora.