Más de 500 niños han fallecido en Bangladesh desde marzo a causa de un brote de sarampión que acumula 60.000 casos sospechosos. La mayoría son menores de 5 años y el sistema sanitario, colapsado, no da abasto. La desnutrición eleva la letalidad al 1%, muy por encima del 0,1-0,3% registrado en países con recursos. Una crisis que apenas recibe atención internacional.
Tecnología contra el brote: apps de rastreo y drones para vacunar 🚁
Para contener la propagación, organizaciones locales han desplegado sistemas de mapeo satelital que identifican zonas de alta densidad infantil sin vacunar. Se usan drones para transportar viales de vacuna a comunidades aisladas por los monzones. Aplicaciones móviles de código abierto permiten a los trabajadores de salud registrar casos en tiempo real, aunque la falta de electricidad y conectividad en áreas rurales limita su alcance.
La vacuna existe, pero el silencio internacional es gratis 😷
Mientras tanto, en las redes sociales de países ricos se debate si el sarampión es cosa del pasado, como si fuera un disco de vinilo olvidado. La solución está inventada, empaquetada y cuesta unos pocos centavos por dosis. Pero como no hay influencers de por medio ni un hashtag viral, el brote sigue su curso sin que nadie mueva un dedo. Ironías de la globalización.