Carlos Sainz partirá desde la decimoquinta posición en el Gran Premio de Canadá, un resultado que contrasta con su rendimiento en las sesiones sprint. El piloto español se topó con el persistente problema de Williams para calentar los neumáticos delanteros, costándole tres décimas cruciales que lo dejaron fuera de la Q3. A pesar del golpe, Sainz destaca el avance del equipo y confía en que la lluvia prevista para la carrera pueda nivelar el campo y permitirle luchar por los puntos desde una posición desfavorable.
El talón de Aquiles térmico del FW47 🥶
Williams arrastra desde inicio de temporada una dificultad técnica con la activación de los compuestos delanteros en condiciones de baja temperatura de pista. En Montreal, con asfalto frío, el FW47 no lograba alcanzar la ventana óptima de trabajo de los neumáticos Pirelli, generando un subviraje crónico que penalizaba el tiempo por vuelta. El equipo de Grove ha introducido ajustes en la suspensión y en la distribución de carga aerodinámica para mitigar el problema, pero la solución sigue siendo parcial. La ventana de rendimiento del monoplaza es demasiado estrecha.
La meteorología, el nuevo jefe de ingenieros de Williams 🌧️
Como no logran que los neumáticos se calienten solos, los de Grove han tenido que recurrir a una estrategia innovadora: rezar por lluvia. Si el cielo se abre, Sainz podría pasar de ser un piloto con ruedas de piedra a un experto en aquaplaning. Al fin y al cabo, cuando el agua lo cubre todo, la falta de temperatura en los neumáticos deja de ser un problema para convertirse en un detalle anecdótico. La próxima vez, quizás prueben con un secador de pelo en la parrilla.