La celebración del Día de la Victoria en Moscú transcurrió con un despliegue militar reducido en la Plaza Roja. La amenaza de ataques con drones por parte de Ucrania obligó a las autoridades a limitar el número de efectivos y blindados. El evento conmemorativo de la victoria soviética sobre la Alemania nazi se convirtió en un acto de cautela y seguridad.
Sistemas antidrón y la nueva guerra aérea de baja intensidad 🚁
Para proteger el desfile, Rusia desplegó sistemas de guerra electrónica como el Krasukha-4 y el Repelent-1, diseñados para interceptar y desorientar drones enemigos. Sin embargo, la proliferación de vehículos aéreos no tripulados de bajo costo ha demostrado que incluso la defensa aérea tradicional tiene puntos ciegos. La tecnología de enjambres de drones y las rutas de vuelo a baja altura complican la detección, forzando a los organizadores a reducir el tamaño del evento para minimizar blancos potenciales.
La paradoja del desfile: menos tanques, más paraguas ☂️
Al final, el mayor riesgo no fue un misil, sino la lluvia que empapó a los oficiales en la tribuna. Mientras los tanques T-14 Armata se quedaban en el garaje para evitar ser un blanco fácil, los paraguas se convirtieron en el accesorio militar más visto. Parece que la nueva doctrina rusa consiste en esconder la chatarra y esperar que no lluevan drones, solo agua.