La III edición de los Premios de la Academia de la Música coronó a Rosalía como la gran triunfadora de la noche. Su disco Lux obtuvo ocho galardones, incluyendo Artista del Año, Álbum del Año y Mejor Canción por La Perla. Leiva le siguió con cuatro premios, mientras que nombres como Amaral, Luz Casal, Fito y Fitipaldis y Lia Kali también destacaron en distintas categorías. El momento más emotivo fue la entrega del primer Premio de Honor a Joan Manuel Serrat.
El backstage y la producción técnica que sostiene el sonido de Lux 🎛️
Detrás del éxito de Lux hay un trabajo de ingeniería de sonido que combina grabación analógica con procesado digital. La producción corrió a cargo de Rosalía junto a El Guincho y Noah Goldstein, utilizando micrófonos de cinta para capturar la calidez vocal y compresores FET para controlar la dinámica de las percusiones flamencas. La mezcla final se realizó en los estudios Electric Lady de Nueva York, empleando una consola Neve 8078. La masterización, a cargo de Chris Gehringer en Sterling Sound, buscó un rango dinámico amplio sin saturar los picos transitorios.
Ocho premios y un Serrat de honor: la noche que nadie invitó a los críticos 🏆
Mientras Rosalía se llevaba ocho estatuillas, los críticos musicales se preguntaban si Lux era un disco o un catálogo de IKEA por su modularidad de estilos. Leiva, con cuatro premios, demostró que aún se puede triunfar sin samples de cajón flamenco. Y Joan Manuel Serrat recibió su Premio de Honor con la misma elegancia de quien sabe que, aunque no gane, su sombra alargada sigue tapando a más de uno. La Academia, por su parte, ya piensa en la IV edición: quizá incluyan la categoría de Mejor Coreografía de Aceptación.