El nuevo póster de Rogue Trooper, dirigida por Duncan Jones y diseñado por el ilustrador Paolo Rivera, apuesta por una estética de los años 70 y 80. Con un acabado pintado a mano, formas audaces y colores apagados, la imagen evita los modernos collages de cabezas flotantes. El resultado es un cartel granuloso y atmosférico, como si hubiera sobrevivido en la fachada de un cine cerrado durante décadas, capturando la esencia pulp del cómic original de 2000 AD.
La técnica artesanal frente al render digital 🎨
Rivera ha utilizado pinceles y acrílicos para crear una textura granulosa que contrasta con el pulido de los carteles generados por ordenador. La iluminación del protagonista recuerda a las portadas de novelas de ciencia ficción de los 80, con sombras marcadas y un fondo degradado que simula el paso del tiempo. La paleta de colores apagados, dominada por tonos tierra y azules desaturados, refuerza la sensación de que el póster podría haber sido impreso en un taller con técnicas analógicas. No hay saturación digital ni efectos de brillo.
Menos Photoshop y más brochazos, por favor 🖌️
Este póster demuestra que aún se puede vender una película de acción sin poner la cara del actor sobre un fondo de explosiones genéricas. Los estudios creen que necesitamos ver doce rostros sonrientes en el mismo cartel para entender que es una película. Rivera, en cambio, nos da un soldado azul solitario y polvoriento. Y funciona. Quizás lo siguiente sea un tráiler sin voces en off diciendo en un mundo... pero no pidamos milagros.