Pakistán depende de los envíos de sus trabajadores en el extranjero, con 38,300 millones de dólares en remesas durante el año fiscal 2025. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos aportan más de la mitad de esa cifra. Sin embargo, el conflicto en Oriente Medio está frenando las transferencias, afectando a familias como la de Samina Bibi, que espera el salario de su esposo en Riad para cubrir gastos básicos.
Blockchain y fintech: soluciones para flujos de remesas 💡
Las plataformas basadas en blockchain ofrecen transacciones casi instantáneas con tarifas menores a las de los bancos tradicionales. Empresas fintech en el Golfo están implementando contratos inteligentes para automatizar envíos, reduciendo la dependencia de intermediarios. Estas tecnologías podrían mitigar retrasos causados por inestabilidad geopolítica, pero su adopción en Pakistán es limitada debido a la falta de infraestructura regulatoria y la baja penetración de billeteras digitales en zonas rurales.
Ironías del destino: la geopolítica no entiende de facturas 😅
Mientras Samina espera el dinero de su marido, los bancos se toman su tiempo para procesar transferencias, como si el conflicto regional fuera una excusa para justificar sus lentos sistemas. Lo curioso es que los mismos países que envían las remesas también son expertos en bloquearlas. Quizás la solución sea que los trabajadores envíen el dinero en efectivo con un dromedario; al menos llegaría antes de que la geopolítica decida dar tregua.