La expansión Reign of the Warlock para Diablo II: Resurrected ha generado cifras notables en su primer mes. Los jugadores crearon 1,92 millones de personajes de la nueva clase brujo y acumularon más de 93,4 millones de horas de juego. El contenido incluye un endgame rediseñado y mecánicas frescas que han revitalizado el título. 🎮
El código original como pilar del rediseño técnico 🔧
Blizzard atribuye la longevidad del juego a la base establecida por los desarrolladores originales. Para esta expansión, el equipo reescribió sistemas de balance de daño y generación de mapas para el endgame, manteniendo la estructura de árbol de habilidades clásica. Se implementó un nuevo sistema de sinergias entre maldiciones y conjuros, optimizando el rendimiento en hardware moderno sin romper la jugabilidad heredada.
La estrategia de relaciones públicas que nadie pidió 🤫
Según fuentes internas, la idea de la expansión surgió como una estrategia de relaciones públicas para acallar a los puristas. Y funcionó: ahora los mismos que pedían no tocar el juego pasan 93 millones de horas lanzando maldiciones. Blizzard debe estar frotándose las manos, aunque seguro que ya planean el próximo movimiento de marketing disfrazado de nostalgia.