La policía de la prefectura de Aichi ha detenido a seis personas, dos de ellas ciudadanos chinos, acusadas de usar datos de tarjetas de crédito de una mujer de 60 años de Fukuoka para comprar productos online. Entre los artículos adquiridos figura un reloj de 74.800 yenes, enviado a distintas direcciones en Japón y revendido en plataformas de segunda mano. Las autoridades estiman que el grupo habría movido unos 370 millones de yenes mediante este esquema organizado.
Cómo operaba la red: envíos distribuidos y reventa digital 🕵️
Los sospechosos utilizaban datos robados para realizar compras en tiendas online, solicitando el envío a direcciones intermedias en Japón para evitar la detección. Una vez recibidos los productos, los redistribuían y los revendían en mercados de segunda mano, como plataformas digitales de reventa. La coordinación entre los implicados incluía el uso de múltiples cuentas y direcciones para dificultar el rastreo policial. Este método, basado en la fragmentación de operaciones, permitió al grupo mover grandes sumas sin levantar sospechas inmediatas.
El reloj de 74.800 yenes que no llegó a su dueña ⌚
La víctima, una mujer de 60 años, probablemente esperaba un paquete que nunca llegó. En su lugar, el reloj acabó en manos de revendedores que, con toda la calma del mundo, lo colocaron en plataformas de segunda mano como si fuera una ganga de fin de temporada. Lo curioso es que los estafadores, al parecer, no tenían prisa: movieron 370 millones de yenes sin que nadie les dijera nada hasta que la policía tocó el timbre. Quizás deberían haber pedido una tarjeta de fidelización. 😅