La Fiscalía de Pavía ha reabierto el sumario del asesinato de Chiara Poggi, ocurrido en 2007 en Garlasco. La nueva hipótesis señala a Andrea Sempio, amigo del hermano de la víctima, como el autor material del homicidio. Sempio, de 19 años entonces, habría golpeado a Chiara al menos 12 veces con un objeto contundente tras un rechazo. Alberto Stasi, condenado a 16 años, podría ser inocente. Este giro judicial exige una revisión técnica de la escena. 🔍
Pipeline forense: de la nube de puntos a la simulación del impacto ⚙️
El flujo de trabajo forense ideal para este caso comenzaría con el escaneo láser de la vivienda de la calle Pascoli, capturando la geometría exacta de la habitación donde ocurrió el ataque. Con fotogrametría de alta resolución sobre los muebles y el suelo, se generaría un modelo 3D texturizado. Sobre este gemelo digital, los peritos pueden simular la trayectoria del objeto contundente, calculando los ángulos de impacto en el cráneo de Chiara. La biomecánica computacional permitiría contrastar la fuerza necesaria para producir las 12 heridas con la contextura física de Sempio en 2007. Este pipeline permite validar si la dinámica del ataque es compatible con la nueva acusación o si, por el contrario, refuerza la condena de Stasi.
El dilema de la prueba virtual y el riesgo del sesgo confirmatorio ⚖️
La tecnología 3D no miente, pero quien la opera sí puede inducir errores. Si el equipo forense construye la simulación partiendo de la hipótesis de que Sempio es culpable, es fácil ajustar las variables para que el modelo encaje. El verdadero desafío técnico del caso Garlasco es crear una recreación a ciegas, donde todos los escenarios (incluyendo el de Stasi) sean evaluados con los mismos parámetros. Solo así el pipeline forense servirá a la verdad procesal y no a una narrativa de la acusación.
¿Usarías escáner láser o fotogrametría para documentar este caso?