Jon Rahm firmó una primera ronda de 69 golpes en el Abierto de Estados Unidos, dos bajo el par, en una actuación con altibajos. El vizcaíno no mostró su nivel habitual, pero logró contrarrestar los errores con dos golpes excepcionales que mantuvieron vivo su juego. La irregularidad fue la tónica en un día donde la paciencia fue clave.
La técnica detrás de los golpes de rescate en situaciones límite 🏌️
En el hoyo 7, Rahm ejecutó un golpe desde el rough con un ángulo de ataque pronunciado que generó un spin controlado, evitando que la bola rodara más allá del green. En el 15, un approach con un hierro 8 desde 160 yardas, con viento de cara, aterrizó a tres pies del hoyo. Estos recursos técnicos, basados en un ajuste del peso corporal y un swing compacto, fueron decisivos para mantener la tarjeta bajo par.
El día que Rahm necesitó un milagro para no parecer un mortal 😅
Porque claro, cuando juegas como un dios del golf, la gente espera que cada golpe sea una obra de arte. Pero ayer Rahm demostró que hasta los titanes tienen días de oficina. Dos golpes salvadores y el resto, bueno, digamos que fue un recordatorio de que el café descafeinado también existe en el golf. Menos mal que los milagros no cotizan en bolsa.