Un pequeño mundo helado de solo 500 kilómetros de ancho, ubicado en el cinturón de Kuiper en una órbita similar a la de Plutón, ha puesto en jaque las ideas previas sobre los límites del sistema solar. Denominado Quaoar, este objeto ha mostrado indicios de poseer una atmósfera, un rasgo que se consideraba imposible para cuerpos de baja gravedad. El hallazgo sugiere que otros mundos distantes y fríos podrían albergar envolturas gaseosas.
El método de detección y los gases que la componen 🌌
Los astrónomos detectaron esta posible atmósfera mediante un sutil oscurecimiento en la luz de Quaoar, un efecto que indica la presencia de una capa gaseosa. Se cree que esta envoltura sería extremadamente tenue, compuesta por gases como metano o nitrógeno, similares a los de Plutón. La baja gravedad del objeto hace que retener estos gases sea un desafío, lo que obliga a los científicos a replantearse los modelos de evolución atmosférica en cuerpos pequeños. La investigación busca confirmar la composición exacta y el grosor de esta capa.
Quaoar: el pequeño mundo que no sabía que no podía tener aire 😄
Parece que a Quaoar no le importaron las reglas de la física planetaria. Con solo 500 km de diámetro, este mundo helado decidió tener su propia atmósfera, como si fuera un Plutón en miniatura pero con menos pretensiones. Los científicos ahora se preguntan si otros cuerpos del cinturón de Kuiper también están haciendo lo mismo a escondidas. Al menos Quaoar no tendrá que preocuparse por el cambio climático: su atmósfera es tan fina que apenas da para un suspiro.