Un equipo de científicos ha detectado discos de polvo alrededor de agujeros negros supermasivos en galaxias lejanas. Estos anillos, similares a los que forman planetas en sistemas solares, podrían albergar materia suficiente para crear millones de mundos rocosos, algunos incluso del tamaño de estrellas. El hallazgo sugiere que el cosmos es más fértil de lo que imaginábamos.
La fragua cósmica: cómo el polvo se convierte en mundos 🌌
Los discos detectados contienen silicatos y carbono, materiales base para planetas rocosos. La gravedad del agujero negro comprime el polvo, formando cúmulos que pueden colapsar en cuerpos sólidos. A diferencia de los discos protoplanetarios estelares, estos entornos son extremos: la radiación y las fuerzas de marea son intensas. Aun así, los modelos indican que el proceso de acreción es viable, dando lugar a mundos masivos en órbitas caóticas.
Visto lo visto, mejor no pedir una pizza a domicilio 🍕
Que un agujero negro pueda fabricar planetas suena genial, pero conviene leer la letra pequeña. Si te mudas a uno, olvídate de la luz solar: la radiación gamma no broncea, desintegra. Y el vecindario es ruidoso: chorros de plasma y mareas gravitatorias. Eso sí, la vista del horizonte de sucesos promete ser espectacular. Eso, hasta que el casero (el agujero) decida cobrarte el alquiler.