Pescueza, en Cáceres, uno de los municipios más pequeños de España, ha cerrado la edición de su Festivalino superando los 12.000 visitantes. El evento combinó conciertos con una iniciativa de reforestación en la dehesa local, plantando árboles para compensar la huella ecológica y revitalizar el entorno natural del pueblo.
Cómo la logística de reforestación se integra en eventos rurales 🌳
La organización usó un sistema de parcelas geolocalizadas para coordinar la plantación de especies autóctonas como encinas y alcornoques. Cada asistente podía registrar su árbol mediante códigos QR en los puntos de control del festival, sincronizando los datos con una app municipal. Esto permitió monitorizar en tiempo real el número de plantaciones y su ubicación en la dehesa, optimizando el riego posterior con sensores de humedad del suelo conectados a una red LoRaWAN.
El árbol que te hiciste el remolón para plantar 🌱
Lo más visto del Festivalino no fue el cartel musical, sino la cola para hacerse el selfie con la azada. Algunos asistentes, tras dos cervezas, confundieron el hoyo para el árbol con una tumba de duende y pidieron un minuto de silencio. Otros, más prácticos, usaron las etiquetas QR para pedir comida a domicilio desde la dehesa, pensando que era un servicio de catering.