Arturo Pérez-Reverte ha presentado en el Ateneo de Madrid su libro Enviado especial, una recopilación de crónicas de guerra, junto a la exposición Fotografías de guerra (1974-1985). Allí criticó la cobertura actual de los conflictos, afirmando que nos están tapando la guerra con una versión suavizada del horror, alejando al público de la realidad del campo de batalla.
El filtro digital que oculta la crudeza del conflicto 🎭
La censura voluntaria que denuncia Pérez-Reverte tiene un correlato técnico en los algoritmos de las plataformas. Los sistemas de moderación de contenido, entrenados para evitar imágenes perturbadoras, priorizan la retención de audiencia sobre la veracidad. Esto genera un feed sanitizado donde los heridos que aúllan o los olores a carne podrida son reemplazados por gráficos limpios y narraciones asépticas, perdiendo la inmediatez del periodismo de campo.
Próximo paso: guerra con filtro de belleza y música ambiente 🎬
Si seguimos así, dentro de poco los partes de guerra incluirán un aviso: esta batalla ha sido suavizada para su comodidad visual. Los bombardeos vendrán con un filtro vintage, los escombros se retocarán con Photoshop, y los reportajes incluirán un tutorial de cómo hacer un nudo corredizo con tu chaleco antibalas. Todo muy limpio, muy aséptico, para que nadie se manche las manos ni la conciencia.