Adriana Ozores interpreta a una psiquiatra en un manicomio durante un conflicto bélico inspirado en la Guerra Civil española en la obra de Juan Mayorga, El jardín quemado. La actriz sostiene que vivimos una guerra civil global entre hermanos, marcada por la polarización y la falta de diálogo. La pieza explora cómo se difuminan los límites entre locura y cordura en contextos de violencia, invitando a cuestionar la memoria colectiva y nuestras divisiones actuales.
Cuando el teatro se convierte en un sistema de pruebas sociales 🎭
La obra funciona como un laboratorio de tensiones donde el manicomio es un microcosmos de la sociedad. Los algoritmos de polarización actuales replican esa lógica binaria de amigo-enemigo, pero en versión digital: cada interacción en redes nos empuja a elegir bando sin matices. El arte, según Ozores, ofrece un espacio para reflexionar sobre estas divisiones y evitar repetir errores del pasado. Un depurado contraste con la programación emocional que recibimos a diario.
Si esto es cordura, prefiero el manicomio 🤪
Ver a una psiquiatra cuerda en un loquero durante una guerra te hace pensar: a lo mejor los cuerdos éramos nosotros y no lo sabíamos. Entre tertulias que parecen peleas de patio y políticos que usan la razón como arma arrojadiza, la obra de Mayorga llega como un bálsamo. Porque, seamos sinceros, si la guerra civil global es tener que elegir entre dos extremos en Twitter, igual el jardín quemado no es el peor lugar para pasar el rato.