Un estudio de mecánica cuántica revela que la disposición atómica del oro determina su velocidad de oxidación. La estructura cuadrada divide moléculas de oxígeno del aire con facilidad, iniciando el proceso. En cambio, la hexagonal es mucho menos eficiente y debe distorsionarse de nuevo a forma cuadrada, un obstáculo que retrasa la reacción.
Catalizadores más precisos gracias a la estructura atómica 🧪
El ingeniero químico Matthew Montemore, coautor del estudio, señala que la velocidad de oxidación en oro reconstruido es entre mil millones y un billón de veces más lenta. Además, el óxido de oro es inestable: incluso manteniendo la estructura cuadrada solo forma una capa delgada. Estos hallazgos permitirían diseñar catalizadores con mayor control sobre reacciones químicas, optimizando procesos industriales.
El oro perezoso: prefiere no oxidarse 😴
Parece que el oro, además de caro, es vago. Si ya es difícil que se oxide en condiciones normales, cuando se reconstruye en hexagonal directamente se toma un descanso de mil millones de años. Y si por casualidad logra oxidarse, el óxido es tan inestable que desaparece casi al instante. Un metal que se niega a trabajar: el empleado perfecto para no hacer nada.