Oracle ha anunciado el despido de hasta 30.000 empleados para redirigir recursos hacia inteligencia artificial y centros de datos. La medida, presentada como una reestructuración necesaria, ha generado polémica cuando exempleados revelaron que fueron ellos quienes entrenaron los sistemas de IA que ahora ocupan sus puestos. La ironía del ciclo laboral en la era tecnológica queda al descubierto.
La paradoja de entrenar a tu propio reemplazo 🤖
Los exempleados de Oracle aseguran que durante meses etiquetaron datos, corrigieron errores y validaron respuestas de modelos de lenguaje para mejorar su precisión. Sin saberlo, estaban construyendo las herramientas que automatizarían sus propias funciones. La empresa justifica el movimiento señalando que la IA reduce costes operativos y acelera el desarrollo de productos en la nube, mientras los despedidos se enfrentan a un mercado laboral donde compiten contra máquinas que ellos mismos afinaron.
La IA agradece el curro, pero no da referencias 😅
Ahora los exempleados de Oracle pueden presumir de haber tenido el puesto más eficiente del mundo: trabajaron para crear a su sustituto y ni siquiera cobraron comisión por headhunting. La empresa, por su parte, ahorra en salarios y evita pagar cafés. Lo único que falta es que la IA les envíe un correo de agradecimiento con copia a Recursos Humanos, aunque seguro que también lo redactaron ellos.