En octubre pasado, OpenAI autorizó a sus empleados vender un paquete de acciones valorado en 6.600 millones de dólares. Unos 75 trabajadores obtuvieron cerca de 30 millones cada uno, y más de 600 personas participaron en la operación. Algunos empleados actuales y antiguos optaron por donar parte de sus acciones a organizaciones benéficas para aprovechar deducciones fiscales, mientras que otros vendieron todo a inversores externos.
El impacto de la liquidez en el ecosistema de startups tecnológicas 🚀
Este tipo de operaciones permite a los empleados de startups tecnológicas obtener liquidez sin una oferta pública inicial. OpenAI, valorada en más de 80.000 millones, facilita así que su equipo diversifique ingresos. Desde un punto de vista técnico, la estructura de la venta se basó en acuerdos con inversores externos que compraron acciones secundarias. Esto evita diluir el capital de la empresa y mantiene el control en manos de los fundadores. La estrategia es común en firmas de alto crecimiento.
Donar acciones para pagar menos impuestos: la jugada maestra 💡
Algunos empleados descubrieron que donar acciones a organizaciones benéficas no solo ayuda a causas nobles, sino que también reduce la factura fiscal. Vaya, que el altruismo y la cartera pueden ir de la mano. Mientras unos se compran un yate con sus 30 millones, otros se conforman con una deducción y la conciencia tranquila. Al final, todos ganan: los inversores, los empleados y el fisco, que recauda un poco menos. Ironías del capitalismo tecnológico.