El Laboratorio Nacional Oak Ridge (ORNL) del Departamento de Energía de EE. UU. ha recibido el premio SME Aubin 2026. El galardón reconoce su trabajo con impresión 3D para construir componentes nucleares. La técnica promete reducir plazos y costes en un sector donde la precisión no admite fallos. La fabricación aditiva entra así en un terreno dominado por la seguridad extrema.
Fabricación aditiva para entornos radiactivos 🛡️
ORNL ha desarrollado procesos de impresión 3D con materiales como acero inoxidable y aleaciones de níquel. Estos componentes se destinan a reactores y sistemas de contención. La tecnología permite geometrías complejas que el mecanizado tradicional no logra. Además, reduce la cantidad de soldaduras, puntos débiles en estructuras nucleares. El control de calidad incluye tomografía computarizada y ensayos no destructivos. El objetivo es certificar piezas para uso en centrales activas.
Impresora 3D, ahora también fontanera nuclear 🔧
La idea de que una impresora 3D pueda fabricar piezas para un reactor suena a ciencia ficción. Pero Oak Ridge lo ha conseguido, y encima han ganado un premio. Ahora solo falta que alguien imprima una taza de café resistente a la radiación. Mientras tanto, los ingenieros celebran que la impresión 3D ya no es solo para hacer llaveros de plástico. El futuro nuclear se construye capa a capa, y sin atascos de filamento.