Arqueólogos hallaron dos esqueletos en una villa suburbana de Pompeya que ofrecen una nueva visión sobre la destrucción del año 79 d.C. Los restos pertenecen a un hombre de 30 a 40 años y a una mujer, quienes fallecieron en distintas etapas del desastre. El hombre murió durante la lluvia de piedra pómez, mientras que la mujer pereció más tarde, arrasada por un flujo piroclástico de gases y material volcánico.
Tecnología forense aplicada a la datación de víctimas volcánicas 🔍
El análisis de los esqueletos se realizó mediante técnicas de escaneo 3D y tomografía computarizada, permitiendo a los expertos diferenciar las lesiones causadas por cada fase eruptiva. El hombre presenta fracturas por impacto de rocas, mientras que la mujer muestra signos de exposición a temperaturas extremas superiores a 250 grados. Estos datos ayudan a modelar la secuencia del desastre con mayor precisión, usando software de simulación de flujos piroclásticos.
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La pareja de Pompeya demuestra que, en una erupción, la suerte no se reparte igual. El hombre tuvo tiempo de quejarse de las piedras cayendo; la mujer, en cambio, recibió una ola de calor que no da tiempo ni a sudar. Si buscas una excusa para no planificar tu próxima cita, recuerda: incluso en el año 79 d.C. ya había descoordinación de horarios fatales.