La Asociación Nuevo Futuro ha puesto en marcha la campaña Por el derecho a imaginar, una iniciativa que busca visibilizar la vulnerabilidad de miles de niños y fomentar la corresponsabilidad social. En 2025, la entidad acompañó a 2.086 menores en 132 hogares distribuidos en varios países, un 5% más que el año anterior, gracias a un equipo de 700 trabajadores y 2.500 voluntarios. Su modelo se basa en pequeños hogares comunitarios, diseñados como entornos cálidos y seguros para el desarrollo infantil.
El modelo de hogares comunitarios como infraestructura del cuidado infantil 🏡
La estructura de Nuevo Futuro se apoya en unidades de convivencia reducidas, replicando un entorno familiar que favorece el vínculo afectivo y la estabilidad emocional. Cada hogar alberga a un número limitado de menores, lo que permite una atención personalizada y una gestión eficiente de recursos. Este enfoque descentralizado reduce los costes logísticos y mejora la ratio educador-menor, facilitando la detección temprana de necesidades psicológicas o educativas. La escalabilidad del modelo depende de la red de voluntarios y del apoyo institucional para mantener la calidad del servicio sin caer en la masificación.
Imaginar derechos ajenos mientras miramos el móvil 📱
La campaña pide imaginar un futuro mejor para los niños, algo que hacemos con frecuencia cuando nos preguntamos qué cenaremos. Mientras, 2.500 voluntarios ya dejaron de imaginar y se pusieron a trabajar. El resto del mundo, entre scroll y scroll, aplaude la iniciativa desde el sofá. Porque nada hay más solidario que darle a me gusta en una publicación mientras el niño de la foto sigue esperando un hogar. La corresponsabilidad social, al parecer, también necesita wifi.