En 2007, el cofundador de Netflix, Reed Hastings, calificó los anuncios como una maldición. Casi dos décadas después, en 2026, el plan con publicidad de la plataforma alcanza los 250 millones de espectadores mensuales, según datos del Upfront 2026. La cifra casi duplica la del año anterior y representa más del 60% de las nuevas suscripciones en los países donde está disponible. La compañía prevé generar 3.000 millones de dólares en ingresos publicitarios este año, aunque esto sigue siendo menos del 5% de sus ingresos totales, con proyecciones de alcanzar los 9.000 millones para 2030.
Cómo Netflix mide y escala su negocio publicitario 📊
El crecimiento del plan con anuncios se basa en métricas que incluyen a usuarios que ven al menos un minuto de contenido con publicidad. Este modelo ha acelerado la adopción de tecnologías de segmentación y medición de audiencias, permitiendo a Netflix competir con gigantes como YouTube y Hulu. La plataforma ha integrado herramientas de compra programática y ha ampliado su inventario publicitario en mercados clave. Aunque la publicidad representa una fracción de los ingresos totales, su crecimiento es constante: la compañía proyecta triplicar esta cifra para 2030, impulsada por el aumento de suscriptores y la mejora en la eficiencia de los anuncios.
El pasado era mejor, pero el presente paga las facturas 💸
Reed Hastings dijo en 2007 que los anuncios eran una maldición. Ahora, en 2026, Netflix celebra tener 250 millones de personas viendo anuncios cada mes. Parece que la maldición se transformó en una bendición financiera. Mientras los usuarios pagan por ver menos anuncios, la plataforma gana dinero por mostrarlos. Al final, todos contentos: Netflix factura 3.000 millones, los anunciantes llegan a su público, y los espectadores… bueno, siguen viendo series, aunque tengan que aguantar algún que otro corte publicitario. Ironías del capitalismo digital.