Un estudio de la Universidad de Burgos revela que los neandertales de la Cueva de los Aviones, en Cartagena, no comían marisco al azar. Mediante el análisis de isótopos de oxígeno en conchas de caracolillo y lapa ferruginosa, los científicos determinaron que la recolección se concentraba entre noviembre y abril, evitando casi por completo los meses de verano. Una conducta que demuestra planificación estacional.
Isótopos de oxígeno: la huella química de la estacionalidad 🧬
La técnica empleada por el equipo investigador se basa en medir las variaciones de isótopos estables de oxígeno (δ18O) en las conchas de moluscos. Estas variaciones se correlacionan con la temperatura del agua en el momento del crecimiento del caparazón, permitiendo inferir la estación de recolección con precisión. Al analizar una muestra amplia de conchas del yacimiento, se observó un patrón claro: la mayoría correspondía a meses fríos, mientras que las recolectadas en verano eran una minoría. Esto descarta la recolección oportunista y apunta a una selección intencionada.
Neandertales gourmet: ostras en invierno, ayuno en agosto 🦪
Al parecer, los neandertales ya sabían que el marisco en verano no mola tanto. O quizás era por sudar menos con el calor. El caso es que estos homínidos cartageneros tenían más visión de futuro que muchos de nosotros planeando la cena. Mientras ellos se organizaban para no pasar hambre en invierno, nosotros debatimos si pedir pizza o sushi un viernes. Eso sí, ellos no tenían nevera, pero tenían cabeza.