Montar un NAS con RAID en casa ya no es cosa de expertos. Con un 2,4% de probabilidad de fallo en el primer año y hasta un 8% a partir del quinto, un disco duro mecánico puede dejarte sin fotos, documentos o series descargadas. Una configuración doméstica sensata es un NAS de dos bahías con RAID 1, donde los datos se duplican en tiempo real. Si un disco falla, el otro mantiene todo intacto.
RAID 1 en dos bahías: funcionamiento y límites prácticos 🛡️
RAID 1 replica la información en dos discos simultáneamente. Esto significa que el espacio útil es la mitad de la capacidad total instalada: con dos discos de 4 TB, solo tienes 4 TB disponibles. La lectura gana velocidad porque el sistema puede acceder a ambos discos a la vez, pero la escritura se mantiene en el rendimiento de un solo disco. No es una copia de seguridad externa: si borras un archivo por error, se borra en ambos. Para eso necesitas backups periódicos en otro dispositivo o en la nube.
El espejo que no miente: cuando dos discos fallan a la vez ⚠️
Claro, el RAID 1 te salva de un disco muerto, pero la ley de Murphy dice que si compras dos discos del mismo lote, pueden cascar juntos. Es como tener dos calcetines del mismo par: si se rompe uno, el otro suele estar ya agujereado. Además, si el NAS se electrocuta o le cae un café encima, el espejo no sirve de nada. Por eso, aunque el RAID 1 mola, no olvides que lo barato sale caro si confías ciegamente en la redundancia.