El cineasta rumano Cristian Mungiu ha vuelto a hacer historia en Cannes al ganar su segunda Palma de Oro con Fjord, un drama basado en hechos reales. La 79ª edición del festival brilló por su alfombra roja repleta de estrellas, aunque llamó la atención la ausencia total de grandes estudios de Hollywood en la competición oficial. Un triunfo para el cine de autor. 🏆
El motor técnico detrás del realismo de Fjord 🎥
Para lograr la crudeza de los hechos reales, Mungiu optó por rodar con cámaras digitales de sensor de fotograma completo y lentes anamórficas de los años 70, sacrificando la nitidez moderna en favor de una textura granulada. El equipo de sonido utilizó micrófonos de ambiente sin postproducción, capturando el viento y el agua del fiordo en tiempo real. Los planos secuencia, de hasta 12 minutos, exigieron un riguroso bloqueo de actores y un sistema de iluminación LED portátil para mantener la continuidad lumínica en exteriores. Todo un desafío de producción para un presupuesto modesto.
Hollywood ausente: los estudios prefirieron el streaming y el sushi 🍣
Mientras Mungiu se llevaba el premio gordo, los ejecutivos de Hollywood miraban desde sus yates en la Costa Azul, preguntándose si merecía la pena competir sin explosiones ni superhéroes. La ausencia de grandes estudios en la selección oficial dejó a los paparazzi fotografiando a actores de series de plataformas digitales. Al final, el único drama real fue ver a un productor californiano intentando explicar por qué su película de 200 millones no entró en la sección oficial.