Dos hermanos han creado un videojuego que mezcla la melancolía de Nier: Automata con la escala poética de Shadow of the Colossus. En Motorslice encarnas a P, un protagonista acompañado por su droide Orb, y tu misión es derribar enormes máquinas de construcción descontroladas. Cada coloso funciona como un rompecabezas: hay que escalarlos, buscar puntos débiles y atacar en el momento justo. La influencia de los clásicos es clara, pero el juego tiene su propia identidad fría y estéril.
Escalar gigantes de acero: el diseño de niveles como puzle mecánico 🎮
El desarrollo técnico de Motorslice se apoya en un diseño de niveles que exige pensar en el entorno. No basta con golpear; debes usar trampas, sincronizar movimientos y aprovechar la geografía para derribar a los titanes. La exploración entre combates recuerda al Prince of Persia de 2008, con un mundo vasto pero elegante en su complejidad. La cámara, sin embargo, juega malas pasadas en algunas zonas, lo que puede romper la inmersión. Aun así, la química entre P y Orbie sostiene la experiencia.
Orbie, el droide que te hace sentir menos solo (y menos torpe) 🤖
Si eres de los que se pierde en juegos abiertos, no te preocupes: Orbie está ahí para recordarte que eres un desastre. Este droide no solo te da pistas, sino que también te mira con esa mezcla de lástima y paciencia cuando fallas un salto por quinta vez. Eso sí, cuando logras descifrar el puzle de un coloso, la sensación de victoria es tan dulce que hasta el droide parece sonreír. O eso quieres creer.