Joan Mir, campeón del mundo de MotoGP en 2020, ha reconocido que su planteamiento inicial de esta temporada fue un error. El piloto de Honda admite que cada vez que ha intentado forzar la máquina para obtener un buen resultado, ha terminado en el suelo. Con cuatro carreras completadas, su mejor resultado es un séptimo en la Sprint de Tailandia y un decimoquinto en la carrera larga de Jerez. Ahora apuesta por un enfoque más conservador.
La RC213V exige paciencia y un pilotaje de precisión 🏍️
La Honda RC213V sigue siendo una moto complicada de domar. Su carácter nervioso en entrada de curva y la falta de tracción en salida castigan cualquier exceso de confianza. Mir ha comprobado que forzar el límite solo provoca caídas. El desarrollo del prototipo se centra ahora en mejorar la estabilidad en frenada y el agarre trasero. El equipo trabaja en una nueva electrónica que permita un pilotaje más suave. La clave está en encontrar una base que permita ser constante sin buscar el crono imposible.
Mir descubre que el asfalto duele más que la décima perdida 💥
Después de varios aterrizajes forzosos, Mir ha tenido un momento de lucidez: quizá no merece la pena acabar en la grava por intentar ser undécimo en lugar de decimotercero. El mallorquín ha decidido que su nueva estrategia es llegar vivo a meta, aunque sea el último de los mortales. Al fin y al cabo, sumar un punto duele menos que una clavícula rota. Bienvenido al club de los pilotos que prefieren el asfalto al césped.