Investigadores de las universidades de Tokushima y Gifu han logrado una transmisión inalámbrica de 112 Gbps en la banda de 560 GHz usando un microcomb óptico conectado directamente a fibra. Este sistema genera señales de terahercios más limpias y estables que las electrónicas tradicionales, eliminando la necesidad de alineaciones ópticas precisas. Se emplearon modulaciones QPSK y 16QAM para alcanzar 84 Gbps y 112 Gbps respectivamente.
Microcomb y fibra: el dúo que domina los terahercios 🚀
El microcomb actúa como un peine de frecuencias ópticas que, al acoplarse directamente a la fibra, produce múltiples portadoras coherentes en el rango de los terahercios sin requerir complejos sistemas de alineación. Esto permite mantener una estabilidad de fase que las soluciones electrónicas actuales no logran. Los investigadores aplicaron técnicas de modulación de alto orden como QPSK y 16QAM, demostrando que el sistema puede sostener tasas de 84 y 112 Gbps. El avance no está orientado a móviles comunes, sino a enlaces de backhaul para futuras redes 6G de alta capacidad.
¿Adiós al cable de red? No tan rápido, vecino 😅
Que no cunda el pánico. Este invento no significa que mañana vayas a tener 112 Gbps en el móvil mientras ves memes en el sofá. Los investigadores lo tienen claro: esto es para backhaul, es decir, para conectar antenas entre sí, no para tu bolsillo. Así que, de momento, el WiFi de casa seguirá siendo la ruleta rusa de la velocidad. Pero oye, si algún día el 6G llega y ves que tu router se vuelve invisible, ya sabes a quién echarle la culpa (o las gracias).